El dolor de mandíbula es la forma que tienen muchos pacientes de describir un dolor -a menudo de larga evolución- alrededor de las articulaciones temporomandibulares (ATM) y que se suele extender al oído, la sien o la cabeza.

Es muy frecuente que estos pacientes además sufran de otros dolores crónicos como de cervicales, espalda, articulaciones…, problemas de audición, acúfenos, contracturas musculares, alteraciones de la sensibilidad de la cara, ojo seco, boca seca, etc.

¿Por qué me duele la mandíbula?

Las causas del dolor pueden ser varias. Algunas más obvias como un dolor dental y otras poco frecuentes como algún proceso tumoral.

Sin embargo, la causa más habitual del dolor de mandíbula es debido a una compresión de las ramas nerviosas del nervio trigémino de la boca (compromiso articular temporomandibular, CAT) o a un atrapamiento del músculo temporal (síndrome del músculo temporal, SMT).

Otra explicación común al dolor de mandíbula es un problema interno de la ATM acompañado o no de molestias de los músculos de la masticación y del cuello que impiden masticar o mover la mandíbula normalmente. Es lo que se conoce como disfunción temporomandibular.

En cualquier caso, el problema subyacente de la disfunción temporomandibular y del CAT-SMT es el desequilibrio oclusal y funcional de la boca causado por problemas funcionales tales como la respiración oral y la masticación más habitual por un solo lado.

¿Cómo se trata el dolor de mandíbula?

En primera instancia se tratará el dolor agudo pero a continuación habrá que actuar sobre la causa que lo provoca.

Esto es, equilibrando la mordida según sea necesario en cada caso mediante: